Ropa usada importada: el peligro sanitario y ambiental que pone en jaque a la industria nacional

Entrevista con Pricisila Makari, directora de la Fundación Protejer sobre la denuncia que hizo la institución del aumento crítico en la importación de ropa usada, que ya supera los 3,5 millones de prendas tras la apertura comercial dispuesta por el Gobierno de Milei. Según el organismo, esta situación, no solo destruye la industria textil nacional, sino que genera un riesgo sanitario y ambiental sin precedentes para el país.

«Este año entraron más de 3 millones y medio de prendas usadas, lo que representa un aumento del 26.000% en volumen comparado al año pasado», advierten desde la entidad. La mayor parte de esta mercadería ingresa por la aduana de Jujuy proveniente de Chile ( país que alberga el mayor basural textil a cielo abierto del mundo en el Desierto de Atacama).

Un pasivo ambiental y un riesgo sanitario

La distinción entre «moda circular» y el descarte textil es clave. Mientras que los países desarrollados prohíben la importación de ropa usada para proteger su territorio, «Argentina y Chile se han convertido en receptores de estos residuos».

La Fundación explica que se trata de “productos mayormente sintéticos, de muy baja calidad y vida útil corta. Al provenir de basurales, estas prendas pueden contener bacterias y hongos”. Además describen que, “suelen estar teñidas con químicos nocivos que están prohibidos en el hemisferio norte por sus efectos en la salud”.

El impacto ambiental es igual de grave: «Si estas prendas son incineradas, la contaminación es equivalente a quemar plástico; y si se entierran, contaminan. Como país tenemos que cuidar celosamente nuestro entorno», señalan desde Protejer.

El golpe a la industria nacional

La situación actual evoca los procesos de apreciación cambiaria y apertura importadora de las décadas del 70 y 90, pero con un agravante: “la velocidad. La potencia industrial de China y el auge de las plataformas de internet han acelerado la crisis”.

Los números hablan por sí solos, “en solo dos años, el sector textil argentino perdió más de 500 empresas y 16.000 puestos de trabajo. Argentina es uno de los pocos países en el mundo que posee la cadena textil completa, empleando a 544.000 personas en todo el territorio nacional”. Sin embargo, esta estructura se ve amenazada por un modelo macroeconómico que ha levantado los controles de ingreso de mercadería.

La responsabilidad del Estado

Desde la Fundación son claros en separar al consumidor de la responsabilidad política: «El consumidor no tiene la culpa, compra lo que puede y más en este momento de crisis. Lo que decimos es que el Estado es quien debe evitar ponernos en este riesgo, prohibiendo estas importaciones como lo hace el 95% de los países del mundo».

La Fundación Protejer ha lanzado una campaña para juntar firmas y frenar la improtación de ropa usada en nuestro país. Ir al documento

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